

Etapa 1 (EPOC leve): En esta etapa, la limitación del flujo de aire es leve y los síntomas pueden ser sutiles. Los pacientes pueden experimentar tos ocasional y dificultad para respirar, especialmente durante el esfuerzo físico. Las pruebas de función pulmonar muestran una leve disminución del flujo de aire.
Etapa 2 (EPOC moderada): Los síntomas se vuelven más notorios en la etapa 2, con aumento de la tos, sibilancias y dificultad para respirar, incluso durante una actividad leve. Las pruebas de función pulmonar revelan una disminución moderada del flujo de aire.
Etapa 3 (EPOC grave): En esta etapa, los síntomas se vuelven más graves y pueden afectar significativamente la vida diaria. Los pacientes experimentan tos frecuente, sibilancias y dificultad para respirar, incluso en reposo. Las pruebas de función pulmonar muestran una marcada disminución del flujo de aire.

Corrección de la hipoxemia: La EPOC frecuentemente resulta en una oxigenación sanguínea inadecuada, lo que lleva a hipoxemia. Los concentradores de oxígeno suministran oxígeno en concentraciones más altas que el aire ambiente, corrigiendo eficazmente la hipoxemia y aumentando los niveles de saturación de oxígeno en el torrente sanguíneo.
Alivio de la dificultad para respirar: La hipoxemia contribuye significativamente a la dificultad para respirar, particularmente durante el esfuerzo físico. La oxigenoterapia administrada mediante concentradores alivia este síntoma al restaurar los niveles de oxígeno, reduciendo así la dificultad para respirar y mejorando la capacidad del paciente para realizar actividades diarias con un esfuerzo respiratorio reducido.
Apoyo a la función pulmonar: La EPOC compromete la función pulmonar, perjudicando la capacidad de los pulmones para extraer oxígeno del aire inhalado. La oxigenoterapia facilitada por concentradores garantiza un suministro constante de oxígeno para respaldar la función de los órganos vitales y la salud pulmonar en general, optimizando la eficiencia respiratoria.
